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jueves, abril 21, 2005

Las conversiones

Supongo que esta conversión masiva de periodistas se aplacará alguna vez, y que radios, televisiones, periódicos volverán a dar noticias normales. Ya sé que de momento está la disección del llamado Benedicto XVI, que el domingo estará la coronación --Zapatero dice que no va, menos mal; pero Bono no se la pierde—y lo que se diga en ella; que vendrá la primera homilía, el primer viaje, el primer tropezón… Dicen desde ese centro del mundo que este papa “no es mediático”; es decir, que no besa asfaltos de aeropuerto, no acaricia niños, no agoniza con gestos estudiados en la academia de teatro de su lejano pueblo. Lo dicen con pena. A mi me parece bien: que sea papa sólo de los suyos, y que deje el mundo del sexo para el que cada uno trata de realizar con esfuerzo y miedo. O sea, que lo del Vaticano se queda en algo ornamental y simpático, pero de otras personas, de los castos y los timoratos; que no gobiernen.

Eduardo Haro Tecglen

miércoles, abril 13, 2005

Alguien voló sobre el nido del cuco

Mucho ruido y pocas nueces. Así podría resumirse el Plan Antipiratería anunciado a bombo y platillo. Aunque el Plan dice "no querer ser un mera declaración de intenciones", es justo lo que es. Las cosas son lo que son y no lo que quieren ser.

Nuestras leyes siguen siendo exactamente las mismas. Eso sí, una de las medidas del plan es que se analice el panorama legislativo para ver si es necesario hacer cambios que doten "a policías y jueces de los instrumentos precisos para combatir estas actividades [de piratería]". Cuando eso llegue habrá que estar atentos para que no se legisle contra la sociedad. Pero nada más. Lo que ayer era legal, lo sigue siendo hoy.

Algunos aspectos a destacar:

- El Plan divide el planeta tierra en productores y consumidores. El hecho de que el texto use las palabras "ciudadano" y "consumidor" como sinónimas, no es una casualidad, sino que asigna una función muy clara a los primeros: "comprar productos". Es difícil reclamar derechos a los que ya te han dado el papel de comprar y callar.

- Se centra fundamentalmente en el Top Manta y se moja entre poco y nada en lo que se refiere a Internet, y, cuando lo hace, no se sabe a qué conductas se refiere. Es cierto que habla de actividades "ilegales" o de copia masiva fuera de los límites legales, pero no sabes a qué ilegalidades se está refiriendo ni en qué leyes se está basando para calificarlas así.

- Una de las acciones que pretende el plan es la de establecer un retrato robot del infractor. Entre las muchas preguntas a las que pretenderán responder los cuestionarios a los que nos someterán para ver donde tenemos el desequilibrio, está la de determinar "por qué se consumen productos ilícitos". Entre las posibilidades menciona el precio y el "desconocimiento o rechazo de las normas de propiedad intelectual". Se le olvidan otras dos posibilidades: el conocimiento de muchos ciudadanos de la Ley de la Propiedad Intelectual y de los derechos que ésta les otorga, y una conciencia social que no rechaza estas prácticas.

- Se habla también de la creación de los ciberpolis para que lleven a cabo sus "funciones represoras" de los delitos de propiedad intelectual.

Sin embargo, los delitos de propiedad intelectual siguen exigiendo ayer lo mismo que hoy: ánimo de lucro. Teddy Bautista dice que debe cambiar la ley para que deje de tener ambigüedades y para excluir algunas interpretaciones que entienden que el intercambio en Internet no es delictivo si no existe ánimo de lucro, pero lo cierto es que el hecho de que no hay delito si no hay ánimo de lucro no es una cuestión de interpretación y no hay ninguna ambigüedad en ese sentido. Que la ley exige este ánimo es indudable para cualquiera que, habiendo superado el MICHO, sepa leer el siguiente párrafo:

"Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios".

Recordaros que la exigencia del ánimo de lucro continúa intacta y que la "copia privada" sigue estando donde estaba antes.

- Y aquí viene la parte que más me enfada y preocupa: la sensibilización social.

La televisión pública será la encargada de "educarte". La campaña de educación, que es como se prefiere llamar al adoctrinamiento, se realizará desde todos los medios que tengan al alcance. La conciencia de la sociedad está equivocada, y hay que reestructurarla mediante un mejor criterio rector. Los ciudadanos, hijos descarriados del gobierno, recibirán la instrucción que necesitan a través de la televisión pública que debe hacer lo posible por extirpar esas ideas anómalas y generalizadas que nos hacen pensar que tenemos derechos y algo que decir.

No solo la televisión pública tendrá esta función de evangelización, sino que se procurará que la privada también asuma ese papel divino. Dentro de poco la familia Serrano será la encargada de la educación de tus hijos, de tus padres y de la tuya. Con este sistema, que convierte a Goebbels en un principiante, es normal que la autodefensa intelectual de muchos termine cediendo y los ciudadanos acaben defendiendo con uñas y dientes intereses que no son los suyos. Cambiar la conciencia de los ciudadanos para que reclamen leyes que les persigan es la paradoja que se busca lograr.

La lobotomía masiva es el 50% del plan. Tu conciencia no es la adecuada y papá gobierno te ayudará a encontrar el buen camino. Las palabras concienciación, sensibilización y educación son las más repetidas a lo largo del texto. La palabra "adoctrinamiento", sin embargo, no aparece. La educación da libertad de opción. El adoctrinamiento inculca ideas, y es justo eso lo que se procura con el Plan.

El objetivo, dicen, es la "asunción por el conjunto de la sociedad de los valores que encierran las normas de propiedad intelectual". Pero si se lee atentamente el texto, puede verse que no es cierto. El objetivo es que la sociedad asuma que la única forma de ver la propiedad intelectual es la que ellos tienen. Lo que se quiere es que la ciudadanía acepte y se resigne a que "otra propiedad intelectual no es posible". El objetivo es extirpar ideas, reconvertir disidentes y esterilizar cerebros. El objetivo es evitar que alguien vuele sobre el nido del cuco.

David Bravo

martes, abril 12, 2005

El Papa con sangre en sus manos

El mayor desastre para la Iglesia desde Darwin.

Juan Pablo II llegó a ser Papa en 1978, justo cuando los años de la emancipación declinaban hacia la prolongada noche política de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Cuando comenzó a doler el bajón económico del comienzo de los años setenta, el mundo occidental realizó un cambio decisivo hacia la derecha, y la transformación de un oscuro obispo polaco de Karol Wojtyla a Juan Pablo II formó parte de esa transición general. La iglesia católica había vivido su propio modelo del poder de la paz y del amor en los años sesenta, conocido como el Segundo Concilio Vaticano, y había llegado la hora de controlar a los monjes izquierdistas, a las monjas entusiastas, y a los católicos marxistas latinoamericanos.. Ese desarrollo había sido posibilitado por un Papa – Juan XXIII – visto como chiflado en el mejor de los casos, y como agente soviético en el peor por los católicos conservadores.

Para cambiar de modo radical la tendencia precisaban a alguien que estuviera bien entrenado en las técnicas de la guerra fría. En su calidad de prelado venido de Polonia, Wojtyla provenía de lo a probablemente el puesto avanzado nacional más reaccionario de la iglesia católica, pleno de la sensiblera adoración de María, de fervor nacionalista y de feroz anticomunismo. Años de enfrentamiento con los comunistas polacos los habían convertido, a él y a los demás obispos polacos en expertos y hábiles políticos. En realidad, convirtió a la Iglesia polaca en algo que, a veces, era casi indistinguible de la burocracia estalinista. Ambas instituciones eran cerradas, dogmáticas, censuradoras y jerárquicas, impregnadas de mitos y cultos de la personalidad. Era de esperar que, como muchos alter egos, también hayan sido enemigas morales, atrapadas en una lucha a muerte por las almas del pueblo polaco.

Conscientes de lo poco que habían ganado en el diálogo con el régimen polaco, los obispos se sentían poco inclinados a prestar oídos al estilo de Rowan-Williams a ambos lados del conflicto teológico que se encarnizaba dentro de la iglesia universal. En una visita al Vaticano antes de llegar a ser Papa, el autoritario Wojtyla se horrorizó al ver las discusiones de los teólogos. Así no se manejaban las cosas en Varsovia. El ala conservadora del Vaticano, que detestó el Concilio Vaticano desde el primer día y que había hecho lo posible por llevarlo al fracaso, buscó su salvación en los polacos. Cuando se desocupó el trono de Pedro, los conservadores lograron vencer su aversión ante un pontífice no-italiano y eligieron a uno, por primera vez desde 1522.

Una vez que establecido en el poder, Juan Pablo II se dedicó a deshacer los logros liberales de Vaticano II. Destacados teólogos liberales fueron convocados ante su trono para ser regañados. Uno de sus principales objetivos fue restaurar en manos del Papa el poder que había sido descentralizado hacia las iglesias locales. En la Iglesia del comienzo, los seglares y las mujeres elegían a sus propios obispos. Vaticano II no llegó tan lejos, pero insistió en la doctrina de la colegialidad – que el Papa no debía ser considerado como el capo di tutti capi, sino como primero entre iguales.

Juan Pablo, sin embargo, no aceptó la igualdad con nadie. Desde sus primeros años como sacerdote, se destacó por su exorbitante creencia en sus propios poderes espirituales e intelectuales. Graham Greene soñó una vez con un titular que decía “Juan Pablo canoniza a Jesucristo”. Los obispos eran citados a Roma para recibir órdenes, no para consultas fraternales. Descabellados extremistas de derecha y franquistas fueron honrados, y a los liberacionistas políticos latinoamericanos se les trataba a gritos. La autoridad del Papa era tan inexpugnable que el jefe de un seminario español logró convencer a sus estudiantes de que tenía el permiso personal del Papa para enviarles correos electrónicos.

El resultado de la centralización de todo el poder en Roma fue una infantilización de las iglesias locales. Los clérigos se vieron incapacitados para tomar iniciativas sin lanzar miradas nerviosas hacia el Santo Oficio. Fue precisamente en ese momento, cuando las iglesias locales tenían el menor poder para manejar con madurez una crisis, cuando estalló el escándalo del abuso sexual de niños. La reacción de Juan Pablo fue recompensar a un cardenal estadounidense que había encubierto diligentemente el crimen con un lujoso puesto en Roma.

El mayor crimen de su papado, sin embargo, no fue su parte en este encubrimiento ni su actitud prehistórica hacia las mujeres. Fue la grotesca ironía con la que el Vaticano condenó – como “cultura de la muerte” – a los condones, que podrían haber salvado a innumerables católicos en el mundo en desarrollo de una muerte horrenda por el sida. El Papa va hacia su recompensa eterna con esas muertes en sus manos. Fue uno de los mayores desastres para la iglesia cristiana desde Charles Darwin.

Terry Eagleton

Terry Eagleton es autor de “The Illusions of Post-Modernism: Or the Cultural Logic of Late Capitalism”.